¿Qué solucionan?
Tu dinero seguro: Si el constructor se va con tu anticipo o lo gasta en otra cosa, la afianzadora te devuelve lo que no se haya usado en la obra.
Obra terminada: Si dejan el trabajo a medias o se retrasan, la afianzadora paga la multa o busca cómo terminar el proyecto.
Reparaciones sin costo adicional: Si aparecen fallas o «vicios ocultos» después de la entrega y el constructor no responde, la fianza paga los arreglos.
Cero líos legales: Evita que los trabajadores del constructor te demanden a ti por sus sueldos o falta de pagos.
Filtro de confianza: La afianzadora investiga al constructor. Si no le dan la fianza, es una señal clara de que no es de fiar.
¿Para quién es?
Dueños de casa: Personas que van a construir o remodelar su hogar u oficina.
Empresas y comercios: Negocios que necesitan locales o naves industriales.
Desarrolladores: Quienes contratan a terceros para construir y mantener edificios o desarrollos residenciales.
Tu capital inicial está blindado.
Evitas quedarte con una obra negra abandonada que solo te quita dinero.
Tu propiedad no pierde valor por defectos de construcción.
Te olvidas de embargos o huelgas por deudas ajenas.
Tienes la certeza de que el constructor tiene la capacidad real para cumplirte.
Si el constructor no usa el dinero que le diste para el material o se desaparece, te devuelven tu dinero.
Asegura que terminen la obra completa, bien hecha y en la fecha que prometieron.
Si después de entregada la obra aparecen fallas o "detalles" mal hechos, el constructor debe repararlos sin costo extra.
Te protege si el constructor no les paga a sus trabajadores y estos intentan demandarte a ti.
Nos reunimos para entender qué vas a construir, definimos el diseño y firmamos el contrato inicial.
Entrevistamos a quien elegiste para construir y validamos que sea confiable y tenga sus papeles en regla.
Armamos el expediente digital para que la afianzadora lo apruebe y nos dé "luz verde" para emitir las garantías.
Te entregamos las fianzas, vigilamos que se cumpla el contrato y, al terminar la obra, cerramos el trámite.
No. La fianza es un respaldo de lo que prometiste en papel. Para tramitarla, necesitas a fuerza un contrato, orden de compra o pedido firmado por ambas partes. Así, la fianza cubre exactamente lo que pactaste con tu constructor.
El contratista o proveedor. Aunque el costo ya suele ir incluido dentro del presupuesto total que le cobran al cliente.
Depende de qué tanto dinero ampare el contrato, pero calcula que andan costando, en promedio, un 2% del valor total del proyecto.