Son tu «llave maestra»: Sin fianza no hay contrato. Es el requisito que te pide el gobierno o las empresas grandes para dejarte participar en sus proyectos.
Cuidan tu bolsillo: En lugar de dejar una montaña de dinero en efectivo «congelada» como garantía con tu cliente, usas una fianza. Así, tu dinero se queda contigo.
Dan seguridad con los anticipos: Si tu cliente te da dinero por adelantado, la fianza le asegura que ese dinero se va a usar para la obra y no para otra cosa.
Para todos los que construyen o vendan algo: Desde constructores, ingenieros y arquitectos, hasta empresas que venden productos como mobiliario, equipo, uniformes, consumibles, entre muchos otros y servicios de limpieza, seguridad, sistemas o capacitación y más.
Sin importar el tamaño: Si eres tú solo (persona física) o una empresa con muchos de empleados.
Te vuelves un proveedor «de confianza». Esto te permite jugar en las ligas mayores y ganar contratos más grandes cade vez.
Al pagar solo una pequeña suma de dinero, mantienes tu dinero libre para pagar la nómina y comprar materiales, en lugar de tenerlo «congelado» por el cliente.
Te ayuda a recibir el anticipo rápido para mover maquinaria y gente desde el día uno sin usar tus ahorros.
Es la que garantiza que vas a usar el dinero que te adelantaron para lo que prometiste. Si no, se devuelve.
Es la promesa de que vas a terminar el trabajo bien y a tiempo.
Es como la "garantía de fábrica". Si algo sale mal después de que entregaste, la fianza cubre la reparación
Por si te llegas a retrasar o fallas en algo específico y te toca pagar una multa.
Esta es clave. Protege a tu cliente si uno de tus trabajadores llegara a demandar; así el problema no le salpica a él.
Primero nos sentamos a platicar para entender qué tipo de contratos buscas y qué necesita tu negocio. Aquí te pedimos tus documentos básicos para armar tu expediente digital, revisamos y validamos que todo esté en orden para darte luz verde.
Una vez aprobado, te damos de alta en el sistema y te asignamos una línea de afianzamiento (es como tener una tarjeta de crédito, pero de garantías). Esto sirve para que ya tengas un monto disponible y puedas solicitar fianzas rápido cada vez que las necesites.
¡A trabajar! Cada vez que ganes un contrato, solo nos pides las fianzas y la emitimos de volada. Te la entregamos, se realiza el pago y listo: ya puedes presentarla a tu cliente para formalizar tu proyecto.
No te dejamos solo. Nos encargamos de mantener tus papeles actualizados para que tu línea siga abierta, te ayudamos a cancelar las fianzas de contratos que ya terminaron y te respaldamos profesionalmente si llega a haber algún reclamo o problema.
No. Imagina que la fianza es la "sombra" del contrato: si no hay cuerpo, no hay sombra. Necesitas forzosamente un documento firmado (contrato, orden de compra o pedido) donde se diga a qué te estás comprometiendo, para que nosotros podamos respaldar esa promesa.
A ti como proveedor. Tú eres quien contrata el respaldo para poder trabajar. Eso sí, la mayoría de los proveedores inteligentes ya incluyen el costo de la fianza dentro de su presupuesto inicial, así que, al final, es un gasto que se cubre con el mismo proyecto.
No hay un precio fijo, pero para que te des una idea: es un porcentaje muy pequeño del valor total del contrato. El costo depende de qué tan grande sea el proyecto, qué tipo de fianza necesites y cómo ande la salud financiera de tu empresa. Es una inversión mínima comparada con la seguridad de no tener que dejar tu propio dinero "congelado".